En una entrevista de alto voltaje en La Tarde de Zona, el periodista Marcelo Maffey dialogó en exclusiva con Alcides Camejo, figura central del Sindicato de la Fruta de Concordia, en medio de un conflicto que mezcla internas gremiales, denuncias cruzadas, disputas judiciales y una crisis laboral que afecta a miles de familias trabajadoras.
Durante la conversación —seguida en vivo por cientos de espectadores— Camejo repasó el fallo judicial que lo habilita a reasumir como secretario general, defendió su gestión ante acusaciones de corrupción y trazó un crudo diagnóstico sobre la precarización extrema que atraviesa al sector frutícola.
Un fallo clave y la confirmación judicial de su cargo
En el inicio de la entrevista, Camejo confirmó que la Justicia reconoció su última elección como secretario general para el período 2026–2030, tras un proceso marcado por impugnaciones internas y maniobras que, según él, buscaron desplazarlo del gremio.
“La Cámara del Juzgado Nº2 de Buenos Aires ratificó todo. La elección fue válida y se intentó voltear con argumentos políticos, no legales”, explicó. Sostuvo que la decisión judicial “restablece el orden institucional” y que su retorno se hará “en el marco de la ley, sin violencia, sin atropellos”.
Denuncias, interna gremial y actores políticos en la sombra
Consultado por Maffey, Camejo respondió a las acusaciones impulsadas por sectores opositores que lo señalan por supuestas irregularidades en la obra social y abandono de afiliados.
Desestimó cada una de las denuncias:
“Son siempre los mismos tres o cuatro denunciantes seriales. Algunos ni son afiliados. Tengo toda la documentación presentada”, afirmó. Además, apuntó contra dirigentes de reputación dudosa y denunció la participación de actores externos al sindicato —entre ellos el diputado nacional Pablo Ansaloni y operadores vinculados a la OSPrera— que habrían buscado incidir en las internas frutícolas.
Según Camejo, estas alianzas políticas y sindicales “no buscan mejorar la vida de los trabajadores, sino controlar cajas y negocios”.
El abandono de los trabajadores y el derrumbe de la obra social
Uno de los tramos más duros de la entrevista giró en torno al estado de la cobertura social. Camejo fue tajante: “En Concordia, los trabajadores de la fruta no tienen obra social real. Van al hospital porque el gremio y el Estado los dejaron solos”.
Aseguró que existe un pacto tácito entre algunos empresarios, dirigentes y operadores políticos para sostener cuadrillas enteras de trabajadores en negro, sin aportes ni derechos básicos.
Esto deja a miles de familias en una situación de vulnerabilidad extrema, obligadas a trabajar largas jornadas sin acceso a atención médica, ART ni prestaciones.
14 mil trabajadores y un sistema sin control
Camejo estimó que entre 14.000 y 15.000 trabajadores frutícolas dependen del sector en el departamento Concordia, una cifra que coincide con investigaciones realizadas por el equipo periodístico de Maffey.
Lo alarmante: La mayoría está en la informalidad.
Las inspecciones laborales se desplomaron: de 15 en 2016 a prácticamente cero en la actualidad.
Inspectores clave fueron despedidos o renunciaron, como el caso del abogado Delgado.
El sindicato carece de “poder de policía” para fiscalizar.
El resultado es un mercado laboral completamente desregulado, donde la precarización es la norma y los abusos quedan sin castigo.
Trabajadores detenidos y tensión social en aumento
Hacia el cierre, Maffey consultó sobre la situación de un grupo de trabajadores judicializados tras reclamar salarios adeudados.
Camejo confirmó que entre 12 y 15 personas, incluso mujeres con más de 15 años de antigüedad, se encuentran detenidas de forma preventiva.
La entrevista subió de temperatura cuando ambos analizaron la gravedad de criminalizar reclamos salariales en un contexto donde la informalidad es masiva y el Estado se retira de sus funciones de control.
Maffey, como es habitual, ofreció derecho a réplica a todas las partes mencionadas y reafirmó el compromiso del programa con la información chequeada y la pluralidad de voces.
Un retrato crudo de la crisis laboral en Concordia
El diagnóstico que dejó la entrevista es contundente: la problemática del sector frutícola excede al sindicato y se hunde en un entramado de complicidades políticas, empresariales y estatales que sostienen un sistema de exclusión estructural.
La investigación periodística de más de un año señala que, solo en la fruta, al menos 13.000 a 15.000 trabajadores viven en informalidad total.
A esto se suman otros sectores igualmente castigados: la madera, los motomandados y los remises.
“Hay que parar la pelota y ver la realidad con números. Lo que está pasando no se arregla con una cautelar o cambiando un secretario. Es mucho más profundo”, sentenció Maffey en su reflexión final.












