El gimnasio del Colegio Capuchinos de Concordia lleva orgullosamente los nombres de Carlos Sosa y Jorge Speroni, dos referentes fundamentales en la historia de la institución. Este espacio, que sintetiza la identidad del colegio, fue proyectado por los arquitectos Bergalio–Sauer–Marelli, los ingenieros civiles Gini–Pedroni y el ingeniero electromecánico Adolfo Laplaca.
La concreción de este edificio fue posible gracias a la visión y gestión de Jorge Speroni —primer rector laico del nivel secundario y profesor de Educación Física— y a la minuciosa administración de Carlos Sosa. Ambos lideraron una construcción por etapas, impulsados por el apoyo inicial del Padre Pedro de Ribera (Bernardo Temperán). Con más entusiasmo y compromiso que recursos, lograron avanzar gracias al aporte mensual adicional de las familias y a permanentes gestiones de colaboración.
Esta obra emblemática refleja, de manera fiel, la historia del Instituto: un testimonio de esfuerzo sostenido, dedicación y compromiso comunitario.
La semilla original germinó gracias a la suma de voluntades. El gimnasio —como toda la institución— es el resultado de un esfuerzo colectivo que continúa inspirando a alcanzar metas comunes, transitando siempre el camino de la Paz y el Bien, para honrar al “Altísimo, Omnipotente Buen Señor”.












