En una jornada que quedará grabada con letras de oro en las páginas doradas del deporte nacional, la selección argentina femenina de beach handball se consagró campeona del mundo por primera vez en su historia. El combinado albiceleste alzó la copa tras vencer en una dramática final a Dinamarca por 2-1 en Zagreb, Croacia.
La definición del título mundial no apta para cardíacos llegó a la instancia de los shoot-outs (penales mano a mano), donde las argentinas volvieron a demostrar su enorme templanza y jerarquía para desatar el festejo loco en suelo europeo.
El durísimo camino hacia la gloria eterna
El equipo dirigido de manera magistral por Leticia Brunati completó un certamen perfecto en el que debió medirse y batir a las máximas potencias del planeta. El camino en la fase eliminatoria fue una verdadera muestra de carácter:
Cuartos de final: Eliminaron a Países Bajos (definido en shoot-outs).
Semifinales: Dejaron en el camino a España, el vigente campeón de Europa (definido en shoot-outs).
Final: Victoria ante el coloso Dinamarca.
Orgullo nacional con premios individuales
Además de la copa del mundo, la delegación argentina arrasó en las distinciones individuales del torneo gracias al altísimo nivel de sus jugadoras:
Zoe Turnes fue galardonada y elegida de forma oficial como la MVP (Mejor Jugadora) del Mundial.
Alma Jazmín Molina se quedó con el premio a la Mejor Defensora del Mundo.
El seleccionado masculino se subió al podio
Para que la fiesta del beach handball argentino sea completa, la selección masculina —en una actuación también histórica— derrotó por 2-1 a los locales, Croacia, y se colgó la medalla de bronce.
De esta manera, la delegación nacional cierra un paso soñado por Zagreb, posicionando a la Argentina en lo más alto del podio ecuménico con un oro, un bronce y el respeto de todo el mundo.












