El hospital San Martín de Paraná realizó una jornada de prevención centrada en la detección temprana y el acceso oportuno a los tratamientos para esta enfermedad, la de mayor incidencia entre los varones en Argentina. Desde el Ministerio de Salud provincial instan a la población de riesgo a realizarse los estudios anuales, ya que se trata de una afección que generalmente no presenta síntomas en sus etapas iniciales.
Cada 11 de junio se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Próstata con el objetivo de promover la concientización sobre esta patología. En Argentina se registran aproximadamente 11.000 nuevos casos por año, cifra que representa cerca del 20 por ciento del total de los cánceres diagnosticados en el país.
En el marco de esta fecha, el servicio de Urología y el área de Consultorios Externos del hospital San Martín de Paraná llevaron adelante actividades informativas. En la oportunidad, el urólogo Juan Pujato explicó: «El cáncer de próstata es un tumor maligno originado en las células prostáticas y el más frecuente es el adenocarcinoma». Asimismo, el especialista destacó que el diagnóstico precoz continúa siendo la principal herramienta: «Hoy contamos con tratamientos eficaces y elevadas tasas de supervivencia. Por eso es fundamental que los hombres realicen los controles correspondientes y consulten ante cualquier duda o factor de riesgo».
Se trata de una enfermedad cuya incidencia aumenta con la edad y en la que intervienen diversos componentes. Entre ellos se encuentran los antecedentes familiares, determinados factores genéticos hereditarios y hábitos como el tabaquismo o la obesidad. Pujato sintetizó que no existe una causa única para el desarrollo de la afección, sino distintas variables que pueden favorecer su aparición en el organismo.
Uno de los principales desafíos del sistema sanitario es que, en la mayoría de los casos, la enfermedad es asintomática hasta que comienza a avanzar. En etapas más complejas pueden aparecer dificultades para orinar, presencia de sangre en la orina o molestias persistentes en la zona pélvica.
El análisis inicial suele incluir la determinación en sangre del antígeno prostático específico (PSA), cuyos valores de referencia varían según la edad del paciente. Este estudio constituye un eje fundamental para la detección precoz y el seguimiento de enfermedades prostáticas, y puede complementarse con una ecografía renovesicoprostática para valorar el tamaño del órgano y examinar los riñones. Frente a un PSA elevado, el protocolo médico incluye una evaluación clínica mediante tacto rectal y, de acuerdo con los hallazgos, puede indicarse una biopsia ecodirigida para confirmar o descartar la presencia de células tumorales.
Finalmente, Pujato remarcó que «cuando el cáncer de próstata se detecta de manera temprana, puede ser curable mediante diferentes estrategias terapéuticas, como medicación, radioterapia o cirugía. Por eso es importante saber que con detección precoz y tratamiento oportuno, muchos pacientes pueden vivir durante años con una buena calidad de vida».












