En una reveladora entrevista con Marcelo Maffey en «La Tarde de Zona» (Radio Zona Tv 99.7), el Dr. Blas Gómez —conocido como “el médico del pueblo”— analizó el impacto del «hambre de micronutrientes», una problemática transversal que afecta tanto a los sectores vulnerables como a quienes cuentan con recursos pero mantienen dietas deficientes.
Un problema de salud pública que no distingue clases social
La desnutrición oculta se define por la falta crónica de vitaminas y minerales esenciales (como hierro, zinc y vitaminas A, C y D). Según el Dr. Gómez, se trata de un fenómeno transversal: golpea a las familias de bajos recursos por la imposibilidad de acceder a alimentos frescos, pero también a sectores con capacidad de compra que basan su alimentación en productos ultraprocesados, harinas e hidratos de carbono.
El especialista remarcó la urgente necesidad de construir políticas sanitarias mediante acuerdos formales entre profesionales de la nutrición, docentes y familias. El objetivo central debe ser evitar que las futuras generaciones lleguen a la adultez con déficits en su desarrollo intelectual y físico.
Las etapas críticas y el incumplimiento de los Primeros 1000 Días
A pesar de contar con un marco legal de vanguardia como la Ley de los Primeros 1000 Días, el Dr. Gómez advirtió sobre su aplicación parcial. Las carencias nutricionales se manifiestan en distintas etapas de la vida:
Embarazo: Falta de nutrientes clave que compromete el desarrollo fetal desde la concepción.
Infancia y etapa preescolar: Carencias frecuentes de hierro, zinc y vitaminas A, C y D.
Adolescencia: Reaparición de déficits de hierro y micronutrientes, agravados por el sedentarismo y la menor exposición solar.
A esto se suma que factores ambientales, como la falta de agua potable y las parasitosis intestinales, impiden la correcta absorción de los nutrientes aunque se consuma comida de calidad.
El avance de las harinas y el fracaso de los programas de comedores
El panorama nutricional actual muestra un fuerte deterioro respecto a décadas pasadas, cuando la dieta argentina incluía mayor proporción de carnes, leches y verduras. En la actualidad, desayunos y meriendas suelen reducirse a infusiones con pan. Incluso en sectores de mejores ingresos, las colaciones saludables son sistemáticamente reemplazadas por gaseosas, jugos envasados y golosinas.
El Dr. Gómez cuestionó severamente la efectividad de los anuncios oficiales sobre incorporación de pescado o lácteos enriquecidos en comedores escolares, señalando que muchas iniciativas terminan en meros convenios de fotos y propaganda sin continuidad real.
Crisis social, consumo en el embarazo y baja en la natalidad
El especialista alertó sobre el aumento de casos de consumo problemático de sustancias y enfermedades como la sífilis durante el embarazo, lo que deriva en la separación de los recién nacidos de sus núcleos familiares originarios.
Asimismo, relacionó esta crisis con el escenario demográfico de Entre Ríos, donde se registra una caída cercana al 42% en la natalidad. Pese a que nacen drásticamente menos niños, las tasas de morbimortalidad infantil no bajan en la misma proporción, lo que evidencia el deterioro persistente en la calidad de vida y en la contención de la salud pública.












