Una nueva variante de covid-19 comenzó a propagarse en Estados Unidos y, según investigadores, podría evadir parte de la protección que ofrecen las vacunas actuales.
La cepa, identificada como BA.3.2, se detectó en hisopos nasales de cuatro viajeros estadounidenses y en muestras clínicas de cinco pacientes en cuatro estados cuyos nombres no se han revelado. Además, apareció en tres muestras de aguas residuales de aviones y en 132 muestras de aguas residuales recolectadas en más de 20 estados. Estos hallazgos sugieren que la circulación del virus podría ser mucho más amplia de lo que indican los casos confirmados hasta ahora.
BA.3.2 es una subvariante descendiente de ómicron. Los científicos la identificaron por primera vez en Sudáfrica en 2024, mientras que en Estados Unidos se detectó en junio de 2025, en un viajero procedente de Países Bajos. A partir de septiembre de 2025, la variante empezó a expandirse con rapidez y desde entonces se ha reportado en 23 países.
Su evolución recuerda a la de BA.2.86, una variante que surgió en 2024 y más tarde dio origen a JN.1, la cepa dominante ese año. Sin embargo, los investigadores señalan que la nueva variante es “genéticamente distinta de los linajes JN.1 que han circulado en Estados Unidos desde enero de 2024”, según el Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Debido a estas diferencias, los expertos advierten que podría ser necesario actualizar las vacunas actuales, que fueron diseñadas para atacar subvariantes de JN.1 y proteger frente a las cepas que han predominado recientemente en Estados Unidos.
La variante BA.3.2 presenta entre 70 y 75 cambios genéticos en la proteína de la espícula, la parte del coronavirus que le permite entrar en las células humanas. Estas mutaciones podrían facilitar su propagación y ayudarle a evadir parte de la respuesta inmunitaria.
Además, los investigadores descubrieron que la cepa BA.3.2 también logra evadir los anticuerpos protectores que el organismo genera tras la vacunación contra la covid-19. Según explicaron, esto se debería “probablemente a mutaciones en la proteína de la espícula”, lo que refuerza la necesidad de contar con más datos sobre la eficacia de las vacunas frente a esta variante.
“La vacuna de ARNm contra el covid-19 adaptada a LP.8.1 para 2025-2026 ofrece protección contra las cepas JN.1, que hoy predominan. Sin embargo, en un estudio de laboratorio que analizó siete variantes, mostró los niveles más bajos de neutralización de anticuerpos frente a BA.3.2, lo que podría afectar la protección que brinda la vacuna”, explicaron los investigadores.
Ante este panorama surge la pregunta: ¿qué tan preocupante es la situación?
Hasta ahora, la variante BA.3.2 se ha detectado en numerosos estados de Estados Unidos, entre ellos California, Connecticut, Florida, Hawái, Idaho, Illinois, Maine, Maryland, Massachusetts, Misuri, Nuevo Hampshire, Nueva Jersey, Nevada, Nueva York, Pensilvania, Rhode Island, Carolina del Sur, Texas, Utah, Vermont, Virginia, Wyoming, Luisiana, Michigan y Ohio. Estos hallazgos sugieren que el virus ya circula en varias regiones del país.
Sin embargo, las consecuencias de esta variante aún no están claras.
Por ahora, BA.3.2 no figura entre las variantes predominantes de covid-19 en Estados Unidos. Otras subvariantes derivadas de ómicron siguen siendo las más comunes, según un rastreador de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Además, los casos detectados hasta ahora no han mostrado cuadros más graves que otras infecciones.
La variante se identificó en pacientes hospitalizados entre diciembre y enero en tres estados estadounidenses cuyos nombres no se han revelado.
Entre ellos había dos adultos mayores con problemas de salud adicionales, uno de los cuales había sido ingresado por atención cardíaca, y un niño pequeño que recibió atención ambulatoria.
Todos los pacientes sobrevivieron, y los investigadores subrayaron que su detección en personas hospitalizadas no indica que la variante cause una enfermedad “más grave” ni establece una relación con factores de riesgo.
Sin embargo, ahora que la covid-19 se considera una enfermedad endémica, el virus seguirá mutando y decenas de variantes continúan circulando. Aunque muchos de esos cambios no provocan grandes diferencias, los científicos advierten que es necesario mantener la vigilancia y adaptar la respuesta sanitaria cuando sea necesario.
“Cada vez que el virus se replica, básicamente está comprando un par de boletos de lotería evolutiva”, explicó el año pasado a NPR Angela Rasmussen, viróloga de la Universidad de Saskatchewan.
“La mayoría de esas ‘jugadas’ fracasa. Pero, de vez en cuando, alguna resulta exitosa”, señaló. “Por eso, si queremos frenar ese proceso, la clave es no darle al virus más oportunidades de replicarse”.
Este año, además, otras enfermedades respiratorias han superado al covid durante el repunte invernal, entre ellas la gripe y el virus respiratorio sincitial (VRS). Aun así, los expertos advierten que podría haber otro aumento de casos en verano, una tendencia que se ha repetido en Estados Unidos desde el inicio de la pandemia.
En general, los indicadores muestran una disminución respecto al año pasado. Las muertes por covid han bajado, al igual que los casos positivos y las visitas a urgencias por infecciones.
Sin embargo, la enfermedad sigue cobrando vidas. Según datos de los CDC, más de 3.600 personas han muerto por covid-19 en lo que va del año en Estados Unidos.
Traducción de Leticia Zampedri
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