¿Sabías que el Castillo San Carlos contaba con un vanguardista sistema de iluminación a gas acetileno en 1888? Silvina Molina, guía del emblemático lugar, repasa los detalles arquitectónicos y las historias ocultas que hacen de esta construcción un ícono de la identidad concordiense.
El Castillo San Carlos no es solo un punto turístico ineludible en nuestra ciudad; es un libro de historia a cielo abierto. En una reciente charla con Radio Zona, Silvina Molina, quien conoce cada rincón y anécdota del castillo, compartió detalles fascinantes que suelen pasar desapercibidos incluso para los visitantes más frecuentes.
Innovación técnica en el siglo XIX
Más allá de su arquitectura, el castillo sorprendía por su confort. Molina destacó que la casa contaba con un avanzado sistema de iluminación a gas acetileno, generado a partir de carburo de calcio. «Imagínense que en esa época la gente se iluminaba a vela, incluso los más ricos. Esto era una verdadera novedad para 1888», señaló.
Otros detalles asombrosos revelados incluyen:
- Agua caliente: Restos de cañerías expuestas confirman que la casa disponía de un sistema de caldera para agua caliente, algo impensado para la época.
- Techo corredizo: Evidencias en la estructura del patio interior sugieren la existencia de un techo corredizo, un detalle de vanguardia total.
- El «toque argentino»: Para mantener la simetría francesa, los constructores añadieron «ventanas falsas» con celosías de madera en la fachada, un recurso estético que revela la astucia de quienes levantaron la obra.
Marcas del tiempo y la construcción
La historia de su edificación también guarda misterios. Aunque se infiere que su finalización fue en 1888, existen marcas de 1887 grabadas en distintos sectores, probablemente realizadas por los mismos albañiles durante el proceso. Molina explicó también el ingenio aplicado para resolver problemas de construcción: desde una enorme piedra mal cortada que fue disimulada con una «falsa junta», hasta el uso de materiales locales para consolidar las ruinas.
Un llamado a la comunidad
Silvina Molina aprovechó la oportunidad para invitar a los concordienses a colaborar en la reconstrucción histórica del castillo. «Invitamos a quienes tengan fotos, objetos o información a compartir. Todo lo que ayude a visibilizar esta historia es bienvenido», comentó. La guía destacó cómo estas piezas de información ayudan a completar el relato de nuestra propia identidad.
La entrevista completa, cargada de relatos sobre visitantes emocionados y curiosidades técnicas, es un testimonio de la pasión que despierta este edificio, el cual, según Molina, «pasa por algo» y nos permite, a través de sus piedras, entender quiénes somos los concordienses.
¿Tenés alguna historia o recuerdo relacionado con el Castillo San Carlos? El equipo de guías sigue trabajando para rescatar cada fragmento de su pasado y ponerlo en valor.












